Espejos
Su mirada,
la de ella
fría y distante
no conocía el amor.
Sus ojos ,
los de él
reflejo fiel y sincero de su alma
la acercaron con ternura
a un mundo tan fascinante
y desconocido
para ella,
que la posibilidad mínima
y última de amor,
hacía que temerosa
quisiera huir .
Sus manos
las de él,
nunca la acariciaron
pero su cuerpo
el de ella,
podía sentir la tibieza de sus dedos
dándole a su piel
el néctar de ese amor.
Sus vidas, las de ella y el
no se habían entrelazado y
sus cuerpos,
los de ellos
nunca se rozaron,
pero sus almas, esa noche
sin embargo, durmieron
un sueño íntimo
dulce, y apasionante.
Despertó al alba,
ella,
feliz y desnuda
Y él,
inquieto peregrino
dejó en su almohada
los restos
de aquel sueño, que en ese amanecer
se enredaba con su nueva vida
La de ella.