domingo, 15 de enero de 2012

Cuando estoy a punto de cerrar
el ataúd de aquellos sueños,
recuerdo que solo queda el sabor dulce
de lo que fue;
como lo que ya no es
y lo que no será.
Solo un muerto más
en el jardín de los recuerdos.
Allí,donde florecen azares,
donde cada lágrima 
sirvió de abono a tierra fértil
germinando nuevas esperanzas.

Cada muerto es un dolor
o una esperanza
según el dia soleado
o el fulgurar de la estrellla
aquella noche,
me ponga de cara a la vida
o de espaldas a la muerte.

Dejé mi alma en un vaivén de sin sentidos,
donde el día se hacía noche
y la luna se apoderaba de los sueños.
Y en ese instante al despertar
donde
la realidad doliente y aplastante
se hace presente
el corazón se prepara 
para una nueva batalla.-

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